Acostada sobre el pasto, observo el inmortal azul del cielo
y escucho junto el menear de las hojas, las gaviotas que alteran
los versos de una armonía que solo el Amor logra ensamblar
en ese pentagrama selecto de trazos claros, que le decimos Amar.
Observando el azul del río, que se enreda a lo arcaico cual espejo al cielo
miro los molinos de viento, que agitan sus alas al albedrío del deseo.
Retornar a ser una y otra vez, la damisela de los ensueños
la niña ilusa que vuela entre la lozanía de la travesía
para usurpar el pasaje entre las manos que se unen en la estación
y en el área de una vida que se forma, en el visionar de dos.
Acostada sobre la pasto, me deleito con el infinito de tu mirada
y escucho el silbido de tus mensajes que se ajustan al latir de tu corazón.
Etiquetas: Poemas
0 comentarios:
Post a Comment
Post a Comment